Noticia 31

el proyecto de RD sobre criterios sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis a consulta pública

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha abierto un periodo de consulta pública para el proyecto de RD por el que se establecen criterios sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis. Este proyecto pretende adecuar la legislación nacional actual sobre Legionella en aspectos como los nuevos conocimientos técnicos, nuevas exigencias de formación del personal o nuevos requisitos en la toma de muestras y los métodos analíticos.

El Real Decreto 865/2003, con casi 16 años de antigüedad, establece todavia a dia de hoy los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis. La experiencia adquirida en la aplicación de esta normativa, así como el progreso técnico científico que se ha dado en la materia durante los años de su aplicación, hace preciso actualizar la legislación en materia de prevención y control de la legionelosis en España.

Por otra parte, y como consecuencia, es también preciso actualizar la Orden SCO/317/2003, de 7 de febrero, por la que se regula el procedimiento para la homologación de los cursos de formación del personal técnico que realiza las operaciones de mantenimiento higiénicosanitario de las instalaciones objeto del Real Decreto 865/2003.

Avances en conocimientos técnico-científicos 

En abril de 2017 se publicó la Norma UNE 100030: 2017 Prevención y control de la proliferación y diseminación de Legionella en instalaciones, que refleja muy fielmente el estado del arte actual en cuanto a los conocimientos técnico-científicos en la prevención y control de la legionelosis. Esta norma proporciona criterios y orientaciones actualizadas para prevenir y controlar la proliferación y diseminación de la Legionella a partir de ciertas instalaciones y equipos mediante instrumentos adecuados tanto a las características de la bacteria como de las instalaciones susceptibles.

Dado que la Norma  UNE 100030: 2017 tiene carácter complementario, en base a lo establecido en el Real Decreto 865/2003 (artículo 6), ciertos contenidos de la norma y su aplicación pueden crear discrepancias con el RD, y dar lugar a situaciones de duda o inseguridad jurídica.

Sin embargo, la experiencia adquirida a raíz de los brotes y casos registrados en los últimos años pone en evidencia la presentación de casos en instalaciones, que si bien en base a la legislación actual no se encuentran identificadas como de alto riesgo, sus condiciones sanitarias las convierte de alto riesgo para la presencia y proliferación del germen.  Por lo que, dentro de las medidas de control y seguimiento de las condiciones sanitarias de las instalaciones, es imprescindible su orientación desde un enfoque preventivo más actual y acorde con las directrices internacionales y lo recogido en la Norma UNE 100030:2017.

Métodos analíticos de diagnóstico rápido

La evolución de los métodos analíticos para la detección de Legionella, en particular los de diagnóstico rápido, posibilitan la adopción de medidas correctivas con carácter inmediato en las tareas de autocontrol establecidas por el titular de la instalación.

Es por ello, que, sin perjuicio en determinadas circunstancias de la necesidad del aislamiento e identificación del germen, en el momento actual es preciso posibilitar el recurso a métodos analíticos rápidos y en particular en la verificación de la eficacia de las medidas establecidas en el marco del autocontrol.

Formación y cualificación profesional

La formación del personal técnico que realiza el mantenimiento higiénico-sanitario de las instalaciones susceptibles de proliferación y diseminación de la Legionella debe ser acorde a sus funciones. Por ello, la Orden SCO/317/2003, de 7 de febrero, por la que se regula el procedimiento para la homologación de los cursos de formación del personal técnico que realiza estas operaciones, debe reorientarse hacia un enfoque acorde con la normativa nacional actual en materia de acreditación de las cualificaciones profesionales, a través del reconocimiento de los títulos de formación profesional y certificados de profesionalidad.

Concretamente, el Real Decreto 1538/2006, de 15 de diciembre, establece la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo, o de un certificado de profesionalidad, que acredita las unidades de competencia correspondientes a la cualificación profesional Mantenimiento higiénico-sanitario de instalaciones susceptibles de proliferación de microorganismos nocivos y su diseminación por aerosolización (nivel 2), para personal que aplica biocidas TP11 o TP2 en el control de Legionella.

Consulta pública sobre Proyecto para actualizar la legislación para control y prevención de legionelosis

El Ministerio de Sanidad ha sacado a consulta pública el proyecto de RD para adecuar la legislación nacional en prevención y control de la legionelosis, que busca resolver los siguientes aspectos:

  • Las incoherencias y discrepancias entre lo establecido la normativa actual (Real Decreto 865/2003) y la nueva versión de la Norma UNE 100030:2017
  • Actualizar los anexos en lo referente a la toma de muestras y los métodos analíticos y, en su caso, el establecimiento de exigencias específicas de instalaciones acorde a su riesgo.
  • Actualizar los requisitos en materia de formación del personal, de acuerdo con las funciones que el mismo desempeña en las instalaciones susceptibles de la proliferación y diseminación de Legionella.

Los ciudadanos, organizaciones y asociaciones que lo deseen, pueden hacer llegar sus opiniones sobre estos aspectos planteados en este documento, hasta el día 20 de marzo de 2019, a través del siguiente buzón de correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Fuente: CONSULTA PUBLICA PREVIA. PROYECTO DE REAL DECRETO POR EL QUE SE ESTABLECEN CRITERIOS SANITARIOS PARA LA PREVENCIÓN Y EL CONTROL DE LA LEGIONELOSIS

Control de Plagas

  • Categoría: Datos ejemplo Artículos
  • Publicado el Martes, 20 Noviembre 2018 20:06
  • Escrito por ADMINITRADOR
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Noticia 10

Actualizada la información toxicológica de las sustancias activas biocidas acroleína, p-diclorobenceno y cloruro de metileno

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha actualizado las fichas de información toxicológica para ciertos agentes químicos, entre los que se encuentran las sustancias activas biocidas acroleína,  p-diclorobenceno y cloruro de metileno. Esta información se utiliza para establecer los limites de exposición profesional a dichas sustancias químicas.

INSHT

Con el fin de proteger la salud de los trabajadores frente a riesgos laborales por exposición a agentes químicos, el INSST revisa y amplia anualmente las fichas DLEP (Documento Limites Exposición Profesional) con la información toxicológica de determinadas sustancias químicas.

Entre las fichas nuevas que se han publicado recientemente se encuentran las DLEP de tres sustancias utilizadas como biocidas: la acroleína, el p-diclorobenceno y el cloruro de metileno. La información contenida en estas fichas sirve para establecer los límites de exposición profesional, que se utilizan como valores de referencia para la evaluación y control de los riesgos originados por la exposición de los trabajadores a agentes químicos.

La acroleína

La acroleína está aprobada como sustancia activa biocida, de conformidad con la Directiva 98/8/CE y el Reglamento (UE) nº 528/2012, para uso en productos biocidas TP12 (Productos antimoho)

  • Toxicocinética La acroleína se absorbe bien por vía oral e inhalatoria y se distribuye principalmente a hígado, estómago, glándulas suprarrenales y riñones.
  • Toxicidad aguda La toxicidad aguda de la acroleína es muy alta. Los síntomas derivados de la exposición por inhalación son irritación de las vías respiratorias y del sistema gastrointestinal, así como una depresión del sistema nervioso central. La acroleína es altamente tóxica por inhalación y tóxica por vía oral. 
  • Toxicidad crónica Después de la exposición repetida a acroleína, se observa una reducción en el peso corporal y cambios histopatológicos en la nariz, el tracto respiratorio superior y los pulmones (inflamación, hemorragia, metaplasia, hiperplasia, edema). La gravedad de los efectos respiratorios aumenta con la concentración de acroleína. Por vía oral, el estómago es el principal órgano afectado. 
  • Carcinogenicidad El informe de la IARC (IARC, 1995) llega a la conclusión de que no hay una evidencia adecuada sobre la carcinogenicidad en animales de experimentación o en los seres humanos. 
  • Mutagenicidad Es difícil probar la mutagenicidad de la acroleína debido a que su alta reactividad le impide alcanzar su objetivo y la fuerte citotoxicidad impide la expresión de la mutación. 
  • Toxicidad para la reproducción No se han hallado evidencias

Los productos destinados al uso industrial o profesional deben usarse con el equipo de protección personal apropiado y deben establecerse procedimientos operativos seguros, como el uso de zonas de exclusión y de vigilancia del aire, a menos que pueda demostrarse que los riesgos para los usuarios profesionales pueden ser reducidos por otros medios.

DOCUMENTACIÓN TOXICOLÓGICA PARA EL ESTABLECIMIENTO DEL LÍMITE DE EXPOSICIÓN PROFESIONAL DE LA ACROLEÍNA  (Documento DLEP 121)

p-diclorobenceno

El p-diclorobenceno se utiliza como insecticida, repelente para polillas y fumigante contra el moho, asi como en la producción de ambientadores de aire y desodorante para aseos o contenedores de basura. 

  • Toxicocinética: Aunque el p-diclorobenceno se ha detectado en agua y alimentos, la principal via de exposición es el aire. Las concentraciones en interior pueden ser de 1 a 3 órdenes de magnitud más elevadas que las de exterior. La contaminación interior por pdiclorobenceno tiene como origen el uso de ambientadores o repelentes contra polillas. La vía principal de exposición profesional al p-diclorobenceno es la inhalatoria. La absorción de p-diclorobenceno se produce principalmente a través del tracto respiratorio seguido de la ingesta. Las mayores concentraciones se han encontrado en el tejido adiposo, riñón, hígado, pulmones, gónadas y tejido muscular.
  • Irritación y corrosividad: El p-diclorobenceno es un irritante débil de la piel (sensación de quemazón sin agrietarse) ante exposiciones repetidas. También se han detectado síntomas de irritación ocular a concentraciones superiores a 50 ppm. 
  • Toxicidad aguda: Un número limitado de estudios de casos con intoxicación indican que la dosis mínima que conduce a efectos agudos es mayor que 300 mg/kg 
  • Toxicidad crónica: Estudios en animales muestran que el efecto crítico del p-diclorobenceno es la toxicidad en el hígado y en el riñón. 
  • Genotoxicidad: se considera que el p-diclorobenceno no tiene potencial genotóxico significativo.  
  • Carcinogenicidad: los datos disponibles de estudios epidemiológicos son inadecuados para evaluar el potencial carcinogénico del p-diclorobenceno en humanos.  Sin embargo, se ha demostrado claramente el potencial carcinogénico del pdiclorobenceno en el hígado de ratones después de exposición oral e inhalatoria. 

DOCUMENTACIÓN TOXICOLÓGICA PARA LA  ACTUALIZACIÓN DEL LÍMITE DE EXPOSICIÓN PROFESIONAL DEL p-DICLOROBENCENO  (documento DLEP 115)

Cloruro de metileno

El cloruro de metileno o diclorometano se fabrica y/o importa en la UE en cantidades de 10.000 a 1.000.000 de toneladas/año y tiene establecidas restricciones a la fabricación, la comercialización y el uso (Anexo XVII del REACH) (ECHA, 2017). 

Entre otros usos, el diclorometano se utiliza en productos de lavado y limpieza,,  y en biocidas (por ejemplo, desinfectantes y productos para el control de plagas).

  • Toxicocinética: La principal ruta de exposición a cloruro de metileno en humanos es la inhalatoria. La absorción es rápida. A niveles bajos de exposición, las concentraciones en sangre aumentan linealmente con el nivel de exposición, mientras que a altas concentraciones tiene lugar una saturación. 
  • Toxicidad aguda: Se han referido numerosos accidentes que implican al cloruro de metileno. Altos niveles de exposición a cloruro de metileno pueden dar lugar a pérdida de la conciencia y, en algunos casos, a la muerte. Otros efectos incluyen irritación de los ojos y del tracto respiratorio, edema pulmonar y efectos agudos sobre corazón, hígado y riñones. 
  • Irritación: No se han referido casos de irritación respiratoria debida al cloruro de metileno ni en humanos ni en animales, y es moderadamente irritante para la piel y los ojos 
  • Mutagenicidad El cloruro de metileno es sistemáticamente mutagénico en microorganismos. En mamíferos se observan respuestas más débiles y menos constantes. 
  • Carcinogenicidad: Los estudios sobre la carcinogenicidad del diclorometano en humanos se han revisado recientemente por la IARC (IARC, 2016). En esta nueva revisión se concluye que existe una “evidencia limitada” en humanos sobre la carcinogenicidad del diclorometano. Sin embargo, los estudios sobre la carcinogenicidad del diclorometano en animales revisados mantienen que existe una “evidencia suficiente” sobre la carcinogenicidad del diclorometano en animales. 

DOCUMENTACIÓN TOXICOLÓGICA PARA EL ESTABLECIMIENTO DEL LÍMITE DE EXPOSICIÓN PROFESIONAL DEL CLORURO DE METILENO (Documento DLEP 117)

Fuente: INSHT e Higieneambiental.com 

 

 

Noticia 11

Agentes químicos: jerarquización de riesgos potenciales (método basado en el INRS)

INRS
 
El primer paso de toda evaluación del riesgo químico es la recopilación de la información disponible sobre los agentes químicos presentes en el lugar de trabajo y que pueden suponer un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores. El inventario de productos químicos que resulte de esta etapa inicial puede ser extenso, motivo que hace que el higienista pueda tener problemas a la hora de explotar los resultados y tomar una decisión sobre cuáles deben ser los pasos a seguir para completar la evaluación del riesgo que se esté llevando a cabo.
Cuando esto sucede es útil realizar una etapa de cribado o de jerarquización de riesgos en donde se establezcan prioridades de actuación para el proceso de evaluación posterior. El objetivo de la misma es detectarlos riesgos que deben abordarse de forma prioritaria,es decir, los de mayor riesgo o para los que existen
medidas sencillas, etc. y definir un plan de acción. Los métodos cualitativos son herramientas que pueden ser de gran utilidad para conseguir este objetivo y su aplicación en este tipo de situaciones con exposición a una gran variedad de agentes químicos puede ayudar en la planificación.
La jerarquización es una etapa opcional en la que no siempre es necesario emplear una metodología cualitativa para llevarla a cabo. No obstante, se recomienda su aplicación cuando el número de agentes químicos presentes en los lugares de trabajo es elevado y cuando el higienista industrial carece de la experiencia necesaria para priorizar sin recurrir a una metodología de terminada.
 
El Institut National de Recherche et de Sécurité (INRS) ha desarrollado métodos para la jerarquización del riesgo para la salud, de incendio y explosión y para el medioambiente. Estos métodos sirven para dar prioridad a productos químicos o talleres en base a su riesgo químico potencial, es decir, sin tener en cuenta las medidas de control disponibles. Esta etapa de selección no debe consumir muchos recursos, por ello, el riesgo químico potencial se calcula en base a pocas variables de fácil obtención.
El procedimiento y las variables consideradas son diferentes en función del tipo de riesgo del que se trate, así, la jerarquización de riesgos para la salud, objeto de esta NTP, se hace con tres variables: peligro, cantidad relativa y frecuencia de utilización.
El método del INRS propone realizar después de la jerarquización, una etapa de evaluación cualitativa del riesgo por inhalación y del riesgo cutáneo que no se tratan en esta NTP
 
 
 
 
 

Noticia 9

Tipos de biocidas químicos utilizados para el tratamiento del agua en instalaciones

Aquellas instalaciones que utilizan agua para su funcionamiento tienen el potencial de proporcionar un entorno adecuado a los microorganismos, incluida la bacteria Legionella, para que puedan crecer y multiplicarse, con el consiguiente riesgo para la salud pública. La aplicación de biocidas para tratar el agua de estos sistemas puede realizarse con diferentes tipos de producto, dependiendo de la calidad del agua y de las condiciones ambientales. 
 

La proliferación de microorganismos en sistemas que utilizan agua para funcionar, además de ser un riesgo para la salud, como es el caso de la dispersión de la Legionella, puede afectar a la eficiencia y a la vida útil de las instalaciones.  El crecimiento excesivo de microorganismos como protozoos, algas, hongos y bacterias, puede favorecer la corrosión en las superficies y formar biofilms o depósitos perjudiciales.

El adecuado control microbiológico de las instalaciones con tratamientos químicos biocidas es una forma de evitar o mantener dentro de márgenes aceptables estos problemas. 

La selección de los productos químicos biocidas a utilizar para la higiene y desinfección de instalaciones con circuitos de agua depende de las condiciones ambientales en las que han de actuar, la calidad del agua, el tiempo de contacto necesario y las características de los microorganismos a controlar. Los productos químicos usados en el tratamiento de aguas pueden clasificarse en dos categorías: los oxidantes y los no oxidantes. 

Biocidas oxidantes

Los biocidas oxidantes actúan destruyendo el material celular de los microorganismos. Oxidan irreversiblemente proteínas provocando la pérdida de la actividad enzimática, la hidrólisis de los constituyentes orgánicos y consecuentemente la rápida muerte de la célula.

Se utilizan para la desinfección en casos de emergencia o como parte del programa rutinario de mantenimiento y en tratamientos de limpieza y desinfección preventivos y/o situación de brote. El biocida oxidante más usado es el hipoclorito sódico como liberador de cloro activo. 

En este grupo están: 

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Las ventajas de los biocidas oxidantes son su bajo coste, el hecho de que su monitorización y análisis puede realizarse fácilmente en la propia instalación, asi como que son fáciles de neutralizar para realizar la supervisión microbiológica del agua y/o en el momento de verter las aguas tratadas a un cauce público o al alcantarillado.

Sus principales desventajas son que pueden ser corrosivos y, particularmente en el caso de los derivados del cloro y del bromo, su actividad biocida depende del pH. Por ejemplo, el rango de pH más adecuado para el tratamiento en base a la aplicación de cloro está entre 6- 8 y su aplicación se convierte en muy poco efectiva cuando el pH del agua supera los 8,5. A pHs más bajos el cloro no es recomendable por el gran potencial corrosivo que tendría el agua circulante. Cuanto más alto es el pH, más cloro es necesario para matar a las bacterias indeseadas en un sistema de agua.

Dado que los agentes biocidas oxidantes actúan por contacto, su aplicación es preferentemente en sistemas limpios, que aseguren que la acción biocida se mantenga efectiva. La acción de los oxidantes sobre los biofilms tiene poca penetración más allá de la superficie, manteniéndose el interior de la masa microbiológicamente activa. El uso de oxidantes conjuntamente con tensoactivos incrementa su efectividad substancialmente a un costo relativamente bajo.

Otro aspecto negativo del uso de los biocidas oxidantes es la posible formación de subproductos de la desinfección orgánicos, como los trihalometanos o los ácidos haloacéticos, que se han asociado a efectos nocivos sobre la salud.

Una excepción es el dióxido de cloro, que no cumple con estas propiedades descritas para los derivados del cloro. Su actividad biocida depende en menor grado del pH, ya que su eficacia bactericida se mantiene relativamente inafectada con pHs entre los valores de 4 y 10. No es corrosivo y tiene poder de penetración en el biofilm. Su eficacia depende principalmente de la dosis utilizada, del tiempo de contacto, de la temperatura, de la concentración y del tipo de contaminación microbiológica presente en el agua.

Biocidas no oxidantes

Debido a las limitaciones medioambientales del cloro y a la necesidad de programas de tratamiento de agua para evitar corrosiones (que trabajen a un pH alcalino, por encima de 8), el uso de biocidas no oxidantes se ha extendido, ya sea como tratamiento principal o como complemento a la acción de los biocidas oxidantes. Son generalmente compuestos orgánicos,  en su gran mayoría no corrosivos. Entre ellos se encuentran:

  • Amonios cuaternarios
  • Poliamonios cuaternarios
  • Fosfonios cuaternarios
  • Isotiazolonas 
  • Compuestos organobromados
  • Aldehídos
  • Compuestos órgano azufrados
  • Iones metálicos
  • Clorhidratos de biguanidina 

Se suelen utilizar en tratamientos de mantenimiento, y en casos especiales en tratamientos de limpieza y desinfección. Empleados solos, han demostrado tener en algunos tratamientos un carácter biocida superior al de los oxidantes y en muchos programas se emplean combinados, para lograr un espectro de actividad más amplio. En general, son compatibles con el cloro y tienen efecto sinérgico en algunas aplicaciones concretas.

Es preferible aplicar los biocidas no oxidantes en forma discontinua, es decir en dosis de choque. Aunque en algunos casos también se pueden dosificar en continuo. Los biocidas no oxidantes son generalmente más estables y más duraderos que los oxidantes, sin embargo, su concentración se reduce debido al agotamiento a través de las pérdidas de agua del sistema y por la degradación de los principios activos. Dado que cada uno tiene su propio espectro de actividad, un programa de tratamiento con biocidas no oxidantes puede reforzarse utilizando dos biocidas en alternancia o simultáneamente. 

Estos agentes biocidas funcionan por mecanismos distintos a la oxidación, incluyendo la interferencia con el metabolismo y la estructura de la célula. Tienen una acción biocida más lenta,  que puede consistir en la destrucción de la pared celular o en el impedir la respiración y/o reproducción celular.

Selección del biocida más apropiado

Un resumen de las características más destacadas de ambos tipos de biocidas para el tratamiento del agua en instalaciones sería:

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Para realizar un control microbiológico efectivo de las diferentes instalaciones para el tratamiento del agua, es fundamental la selección óptima de los biocidas, que dependerá de factores como:

  • el tipo de microorganismos a tratar
  • las características físico-químicas del agua
  • el esquema hidráulico y el histórico de operación del sistema
  • la normativa aplicable en el uso de la instalación
  • las características del tratamiento antiincrustante y anticorrosivo
  • las restricciones medioambientales y la toxicidad del biocida para los manipuladores del mismo
  • el coste de aplicación del biocida
  • la facilidad de realizar un análisis del residual de biocida de forma fácil y rápida

Un buen programa de mantenimiento de la calidad del agua, definido para cada instalación en particular y para cada tipo de agua, tiene sus especificidades y dificultades. En muchos casos el programa de mantenimiento implementado será el mas viable desde un punto de vista técnico y económico, pero diseñar el tratamiento más adecuado implica un amplio conocimiento profesional de los productos biocidas utilizados, sus compatibilidades y efectos sinérgicos, asi como su dosificación según las características de la instalación.

FUENTE: Higieneambiental.com 

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