La CAI en la industria alimentaria mejora la calidad de los alimentos y la seguridad del personal

Cuando se trata de preservar la calidad de los alimentos en la industria alimentaria, el control de la humedad y la temperatura son factores fundamentales. Un exceso de humedad en el ambiente y la consiguiente condensación del vapor de agua presente en el aire puede deteriorar la instalación y potenciar la aparición de moho, poner en riesgo de resbalones y caídas al personal, asi como aumentar la presencia de contaminantes y bacterias.
 
 

Es conocido que una buena calidad del aire interior es importante para proteger la salud en entornos como hospitales, edificios residenciales, escuelas o oficinas. Quizás no tan conocida pero igual de importante es la calidad del aire en el interior en espacios dedicados a la producción, almacenamiento o manipulación de alimentos.

Especialmente los factores humedad y temperatura son relevantes en este ámbito. La humedad (contenido de agua en estado gaseoso en el aire) descontrolada puede producir condensación (formación de gotas de agua en estado líquido) sobre las superficies, un problema que se agrava cuando los niveles de temperatura de la instalación son irregulares.

Además de la formación de moho, el deterioro de las instalaciones y la aparición de superficies peligrosamente resbaladizas, la humedad no controlada y la condensación favorecen la proliferación de contaminantes y bacterias. La gestión de estos riesgos a menudo empieza por gestionar la calidad del aire interior (CAI) de las instalaciones. Establecer una CAI constante en los diversos sectores de la instalación, desde el almacenamiento en frío hasta las áreas de envasado, es fundamental para conseguir un clima interior estable, que potencie la seguridad de los productos y de los empleados.

La circulación del aire

Con una circulación adecuada del aire se pueden eliminar la mayoría de los problemas de CAI. En el caso de las naves de producción, procesado o envasado de alimentos puede ser muy acertado el uso de ventiladores industriales HVLS (“High-Volume Low-Speed”), debido a su capacidad para mover grandes volúmenes de aire a bajas revoluciones y con una energía mínima, gracias a sus aspas gigantes.

Además de poco ruido, otra ventaja de este tipo de ventiladores, que se ubican en el techo, es facilitar un entorno de trabajo más seguro al eliminar la presencia de cables eléctricos con los que es fácil tropezar, como puede ser el caso de los cables de alimentación de los ventiladores de alta velocidad ubicados en el suelo. 

Al proporcionar un flujo constante de aire a gran escala, los ventiladores HVLS, junto a los sistemas HVAC ("heating, ventilation and air conditioning"), son herramientas fundamentales para regular la temperatura y la humedad de la instalación, a la vez que evitan la formación de aire estancado y la acumulación de polvo ambiental. Los grandes giros del aire provocados por los ventiladores pueden eliminar también químicos tóxicos presentes en el aire.

Gestión de la humedad y la condensación

La humedad es una preocupación constante en muchos entornos de las instalaciones alimentarias. Con procesos que incluyen lavados frecuentes y la presencia de productos que pueden contener humedad, controlarla no es fácil. La condensación puede formarse fácilmente, por ejemplo en el suelo entre dos ambientes con climas controlados diferentes, con los riesgos de seguridad asociados.

Al aumentar la circulación del aire en la instalación y ajustar los ventiladores HVLS a una velocidad adecuada y constante, la condensación se evapora mucho más rápidamente y se reducen los riesgos de seguridad e higiene.

Regulación de la temperatura

Además de la gestión de la humedad, la mayoría de las instalaciones de fabricación de alimentos requieren temperaturas fijas específicas; por ejemplo para el almacenamiento en frío, el almacenamiento en seco o las áreas de envasado, sobretodo para mantener la calidad y seguridad óptima del producto. En edificios de gran extensión y/o que tienen múltiples sectores, mantener estos requisitos de temperatura es todo un reto.

Dada la capacidad de programar y adaptar las velocidades de los ventiladores HVLS a las necesidades específicas de los espacios, pueden ser soluciones eficientes para regular la temperatura, optimizar el funcionamiento de los sistemas HVAC y aumentar el flujo de aire interior a zonas anteriormente no climatizadas.

En el caso de naves con techos abovedados, este tipo de ventiladores pueden ser particularmente útil para desacer los estratos de aire con diferentes temperaturas, que se producen al introducir aire caliente en el espacio interior; el aire más cálido sube al techo mientras que el más frío permanece en el suelo. Los ventiladores HVLS pueden nivelar estas variaciones, desestratificando el aire para conseguir  una temperatura homogénea, constante y sostenible en la instalación. Esto repercute en una disminución de los costes de climatización y ayuda a garantizar que se mantengan las temperaturas requeridas.

Fuente: Higieneambiental.com y www.foodqualityandsafety.com  

 

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