Rodenticidas anticoagulantes, ¿por qué limitar los tratamientos a 35 días?

NOTICIA 50

La evaluación europea de los rodenticidas anticoagulantes ha supuesto cambios importantes en el uso de estos biocidas por parte de los profesionales del control de plagas. Uno de ellos es la introducción de la prohibición del cebado permanente y la limitación de los tratamientos a un máximo de 35 días hasta realizar una evaluación del estado de la infestación y la eficacia del tratamiento. Pero, ¿cual es el motivo de estas limitaciones?

Hace pocos dias hablabamos sobre el impacto de los importantes cambios normativos que se han producido en la UE durante los últimos dos años respecto a los rodenticidas anticoagulantes. Hoy profundizaremos un poco más en dos de ellos: la limitación del período de tratamiento a 35 días y la prohibición del cebado permanente como tratamiento estandar, ambas establecidas como medidas de mitigación del riesgo.

Medidas de mitigación del riesgo

Se sabe que los anticoagulantes son tóxicos y nocivos para la salud humana y el medio ambiente, y también que, por otra parte, actualmente no existen prácticamente alternativas efectivas para controlar las infestaciones de roedores. A pesar de estar consideradas como sustancias candidatas a la sustitución, siguen en el mercado y son ampliamente utilizadas en la UE.

Establecer limitaciones en los tiempos de tratamiento con estos rodenticidas es una de medidas de mitigación del riesgo que recoge el informe Risk mitigation measures for anticoagulant rodenticides as biocidal products, realizado para la CE en el 2014, y que ha servido de base para los cambios normativos establecidos en la autorización de las sustancias activas anticoagulantes y en las condiciones de uso de los productos rodenticidas que las contienen.

En este documento se explica porqué la aplicación de rodenticidas anticoagulantes, con algunas excepciones, deben realizarse en un periodo limitado de tiempo, que si bien puede estar influenciado por muchos factores, en condiciones normales no debería superar los 35 días. 

Idealmente, el tratamiento debería iniciarse cuando existe una necesidad real tras detectar indicios de infestación, transcurrir con las operaciones de cebado adecuadas y concluirse cuando cuando la plaga  se elimina completamente o se reduce a un nivel en el que ya no se considera problemática.

Desventajas del cebado permanente

El cebado permanente, prolongado o proactivo son técnicas utilizadas por los profesionales del control de plagas para el tratamiento de infestaciones persistentes, prevenir nuevas infestaciones e interceptar roedores que acceden al área tratada. 

El informe de la CE considera que estas estrategias a largo plazo deberian estar disponibles, como una opción para tratar lugares con un alto riesgo y/o alto potencial de reinvasión y/o aquellos sitios donde los esquemas de calidad lo requieran, por ejemplo la industria alimentaria o los hospitales.

Sin embargo, su uso aumenta la exposición y probabilidad de intoxicación primaria y secundaria de especies no objetivo. Se considera que el cebado permanente es la causa principal de contaminación de la vida silvestre, tanto de los pequeños mamíferos a los que no va destinado el cebo, pero que lo ingieren, como de las aves rapaces que ingieren a estos pequeños mamíferos intoxicados.

Y, por otra parte, existe también la preocupación de que el cebado permanente conduzca a la aparición de resistencia genética a los anticoagulantes y muchas guías de buenas prácticas desaconsejan el uso rutinario de rodenticidas anticoagulantes para cebos permanentes. Estos sólo deben usarse cuando exista un riesgo claro e identificado o en aquellos lugares donde se requiera utilizarlos por protocolos de bioseguridad o porque sea obligatorio debido a la implantación de certificaciones y auditorías de calidad, higiene y seguridad, como es el caso de la industria alimentaria. 

Asi pues, el cebado permanente con anticoagulantes nunca debe usarse como un procedimiento estándar, especialmente en áreas abiertas, como vertederos, sino que debe reservarse como una opción para tratar sitios concretos donde exista una necesidad justificada.

35 días deben ser suficientes

Estudios han demostrado que la erradicación completa de las infestaciones de roedores generalmente se puede alcanzar en 35 días. En según que casos el tratamiento puede ser efectivo incluso en 2 semanas, pero si la infestación es intensa puede alargarse hasta las 5 semanas.

Que este período  no sea suficiente, partiendo de la base de que la aplicación del biocida haya sido correcta, es un indicio de que existe algún problema relacionado con la resistencia, con la no aceptación de la formulación del cebo o un nivel muy elevado de neofobia por parte de ratas y ratones. 

Llegados a este punto, el profesional del control de plagas no debería continuar el tratamiento más allá de 35 días sin antes realizar una evaluación detallada del riesgo, que justifique su decisión. En estos casos es esencial que exista la posibilidad de seguir con el cebado después de los 35 días, aunque cambiando la estrategia, por ejemplo, utilizando otra formulación más potente, para eliminar a los roedores supervivientes que pueden resultar problemáticos, por haber desarrollado resistencia a los anticoagulantes o un comportamiento neofóbico agudo.

Evaluación del riesgo en el cebado a largo plazo

Como hemos comentado, el informe de la CE señala la necesidad de realizar una evaluación del riesgo cuando se realice el cebado a largo plazo.

Esta evaluación debe documentar la causa por la que este tratamiento es necesario y registrar cuales son los motivos por los que se considera que el riesgo de la situación es mayor que el riesgo que supone el uso prolongado de los cebos, asi como los beneficios potenciales para la salud humana o animal que aporta. También se considera necesario que la evaluación del riesgo incluya la obligación de visitar el lugar tratado a intervalos apropiados según el grado de riesgo que supone la aplicación. Y, por último, se apunta también la necesidad de monitorear la efectividad de los rodenticidas en uso, para poder tomar medidas correctivas si se produce resistencia.

Fuente: HIGIENE AMBIENTAL

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